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Conoce sobre los cigarrillos electrónicos y su evolución

Conoce sobre los cigarrillos electrónicos y su evolución

Hay fumadores que se apegan a los métodos tradicionales para probar el tabaco, por eso mantienen sus intenciones de comprar hojas de tabaco de calidad. En cambio, otros optan por el vapor. Hoy hablaremos sobre los cigarrillos electrónicos y su evolución, esta alternativa tan considerada que conocerás, después tú decides qué prefieres más. Continúa con la lectura de este post si estás interesado/a.

Primeras nociones del producto

La persona que concibió en su mente un cigarro sin humo ni ningún tipo de tabaco fue Herbert Gilbert, un ciudadano norteamericano que se encargó de diseñar y armar un aparato –en 1963– cuyo mecanismo funcionaba únicamente con el uso de baterías. Cuando funcionaba plenamente brindaba al usuario aire aromático, siempre y cuando se calentara algún líquido. En esa época no generaba efectos nocivos y por ende, se empleaba como fármaco.

El objeto no manchaba los dedos al tomarlo como generalmente sucedía con otros pitillos, de hecho, citando sus palabras afirmaba lo siguiente: “es un medio seguro e inofensivo para fumar sustituyendo la quema del tabaco por aire caliente (…) y al inhalarlo servirá como medicación caliente directa para los pulmones”.

El prototipo se patentó bajo el nombre “cigarrillo sin tabaco y libre de humos”. En seguida, captó el interés en diversas compañías, pero a pesar de ello hubo dos factores que complicó su posible masificación: dificultades y contratiempos para utilizar las tecnologías en el modelo y conocimiento pobre acerca del humo, que estuvo acompañado de prejuicios.

Hablábamos en un principio de la necesidad de un líquido para calentar, ya que el mismo inventor recomendaba agregar fragancias al vapor con el objetivo de detener la ansiedad de recurrir al cigarro tradicional. ¿El aroma predilecto? Un toque de whisky escocés en esencias artificiales para amenizar con las papilas gustativas.

Para que el ingenio de Gilbert apareciese en escena nuevamente tuvieron que transcurrir aproximadamente 20 años. No fue sino hasta la década de los 80 e inicios de los 90 que las industrias tabacaleras apuntaron su mirada al cigarrillo electrónico del estadounidense.

A partir de ese instante se han registrado unas 170 patentes que hacen mención al producto pionero sin obviar sus propias, modificaciones, cambios o arreglos en el artículo que diseñan.

Resurgir en el siglo XXI

En 2003, el fumador y farmacéutico chino, Hon Lik quiso darle a los e-cigs un sitial distinto al que venían adquiriendo en la sociedad y terminar de consolidarlo como producto cotidiano. Presentó la propuesta que tenía a los directivos de la empresa para la cual trabajaba y poco después se lanzó al mercado bajo la marca Ruyan. El significado de dicha marca hace referencia a un acto “parecido a fumar”.

El boom comenzó en Asia, pasó por el continente europeo y arribó en 2007 a los Estados Unidos. En la actualidad, estos dispositivos vaporizan un líquido que contiene sustancias como nicotina, propilenglicol, glicerol y elementos parecidos a hierbas que proporcionan sabor a la fumada en el vapeador, otra denominación dispuesta para los cigarrillos electrónicos.

Los cigarrillos electrónicos en su evolución han dejado muestras de ideas que han ayudado a originar, en lo posible, el mejor producto a encontrar en el mercado. Por ejemplo, primero se habló de un elemento que se alimentaba con electricidad debido a la presencia de un calentador lineal para integrarse a un aerosol; en segundo lugar se mencionó una mejor distribución (más fluida) de calor en el dispositivo gracias a funciones eléctricas y un tercer aspecto que describe un cigarrillo suave, pero suficientemente resistente para resguardar las partes internas.

El vapeador consta de componentes como la batería, el cartomizador o claromizador, y el inhalador (parte de la boquilla). La batería conforma la unidad central del vaporizador de cigarrillo electrónico, distribuye la energía al claromizador, allí se va calentando el líquido hasta vaporizarlo y desprender el aroma del cartucho que se haya adquirido.

Los e-cigs y la salud

Existen algunos modelos extraíbles cómodos para los fumadores, pero un tema no menor en la población es preguntarse si son realmente sanos y lo cierto es que también posee sustancias químicas que consiguen sus detractores.

Dentro de la ciencia y medicina se han llevado a cabo estudios en los cuales se analizaron las toxinas en el aerosol del vapeador y se encontraron rangos más bajos en emisiones que los pitillos convencionales.

A pesar de que aún los especialistas carecen de certezas, no se descartan riesgos para la salud a largo plazo porque si bien la nicotina no causa “citotoxicidad” (parte de la evaluación en el estudio del comportamiento celular de los fibroblastos en pulmones y células madre) y que otros elementos no incidieron negativamente en los fibroblastos, sí sucedió en las células madre por la relación existente entre la cantidad de aromatizantes y el nivel de concentración de estos.

El área científica también dedica espacio para aportar con la hoja de tabaco y situarla como una materia prima llena de beneficios, cualquier logro será en pro de la sociedad y bienestar.

Ahora, si te gusta fumar en cualquiera de sus formas, lo ideal es buscar el equilibrio y darte tus gustos cuando más convenga cuidando la frecuencia. ¿Eres de los que vapea o no abandona por nada sus hojas de tabaco natural? Únete a la conversación a través de comentarios y no olvides compartir el post, relacionado a los cigarrillos electrónicos y su evolución, en las redes sociales si ha sido de utilidad.

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